Angel Olaran reflexiona sobre coronavirus i Apocalipsi

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Angel Olaran reflexiona sobre coronavirus i Apocalipsi

El pare Ángel Olaran reflexiona sobre coronavirus i Apocolipsi en l’escrit -original en castellà- que a continuació publiquem. Són els comentaris i opinions del missioner basc que realitza des de Wukro, Etiòpia, sobre la situació actual de la pandèmia del coronavirus que patim a Occident i al món en general.

Angel Olaran reflexiona sobre Coronavirus i Apocalipsi

Escrit pel Pare Olaran (en castellà)

El pare Ángel Olaran es Abba Melaku a Etiòpia escriu:

De entrada: El coronavirus no tiene nada que ver con la literatura apocalíptica del libro del Apocalipsis de San Juan, ni éste tiene nada que ver con el fin del mundo.

Algunas aclaraciones sobre el Apocalipsis

Apocalipsis es una palabra griega que significa revelación. El autor del libro recibe las revelaciones en forma de visión -el vidente- y las transmite, a su estilo, en un libro. Los profetas escuchaban esas revelaciones y las proclamaban. Hay una relación íntima entre el género literario de los profetas y el apocalíptico.

En la Biblia la literatura apocalíptica se utiliza cuando los creyentes están sufriendo calamidades, persecuciones por causa de su fe, y el autor acaba su relato con una nota de esperanza para los creyentes: al final Dios triunfará.

Toda la terminología de calamidades, muertes, aguas cambiadas en sangre, estrellas cayéndose, sol y luna perdiendo luz y calor; langostas, caballos y arcos, subidas exageradas de precios de la comida… medios con los que el vidente relata la visión pensando en lectores, los creyentes a quienes iba dirigido al libro. San Juan no pensaba en nosotros, ni en el fin de mundo. Sólo en las comunidades que entonces sufrían, especialmente en Roma.

Mateo 24, 29-31, haciéndose eco del sentir de los profetas, hace una sola referencia a ese tipo de literatura, anunciando toda una serie de catástrofes cósmicas: Sol y la luna se oscurecerán, caída de estrellas sobre la tierra… con el añadido de Jesús: “Yo os aseguro que no pasará esta generación, hasta que todo esto suceda”. Según los exégetas, Mateo hacía referencia a la caída de Jerusalén el año 70 y no al fin del mundo. Para aquella sociedad de los profetas de hace ya 3.000 años y más, que aun no creyendo en la vida eterna y para quienes existían muchos dioses con sus templos y seguidores, todo lo que pudiera interferir con el plan de Dios, sin más, era solo comparable a estas catástrofes cósmicas. Y a todos los que sufrían esas persecuciones los podríamos poner en un campo de fútbol de tercera división -perdón por la comparación-.

El vidente interpreta su visión utilizando figuras como: los Seres, Jinetes, Caballos, Ancianos, Animales, Números, Ángeles, Trompetas, al Cordero abriendo los Siete Sellos… elementos, todos ellos, con un valor simbólico.

El séptimo Sello

Supongo que para muchos será conocida la película: “El Séptimo Sello”. De todos los símbolos ya mencionados, haremos una pequeña revisión sobre los Siete Sellos.

El relato sobre los Sellos, capítulo 6, comienza sin más: “Seguía mirando, cuando el Cordero abrió el primero de los siete sellos. Oí al primero de los cuatro Seres que decía con voz de trueno: ´Sal´ miré entonces y había un caballo blanco…”.

Al abrir el primer sello el vidente ve un caballo blanco y el jinete que lo montaba llevaba un arco en la mano… Blanco símbolo de la victoria, designa a los partos, inconfundible por su arco, que les hacía el terror de los romanos.

Al abrir el segundo sello: ve un caballo rojo, el que lo montaba tener poder para que se degollaran unos a otros. Con el tercer sello ve un caballo negro, con una balanza en la mano -símbolo de la muerte-, dado que los artículos de la cesta doméstica se estaban racionando y llegando a precios exorbitantes. La gente no tenía acceso a la comida.

El caballo que ve en el cuarto sello es de color verdoso, el que lo montaba se llamaba Peste y el Hades le seguía -se le dio poder sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con la espada, el hambre…

Quinto sello: las almas de los degollados a causa la Palabra de Dios… ´entonces se le dio a cada uno un vestido blanco (símbolo de victoria) y se les dijo que esperaran un poco hasta que se completara el número de los consiervos y hermanos que iban a ser muertos como ellos (en castellano castizo: “el que avisa no es traidor”)’.

Con el sexto sello se produjo un violento terremoto, el sol se puso negro, la luna como sangre y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra… “el cielo fue retirado como un libro que se enrolla” -lugar para la poesía-. Y todos los montes y las islas removieron sus asientos…

En una nota en La Biblia de Jerusalén, relacionada con todas estas calamidades, indica que están encaminadas a la destrucción del imperio romano: Ap 6,14: “Todas estas señales cósmicas son tradicionales en la literatura profética donde acompaña al Día de Yahveh (Am 8,9+). No hay que interpretarlas como realidades físicas, sino como símbolos de la cólera de Dios” (En “Los Árboles Creen en Dios”, se lee ´En Madrid no había tierra para enterrar a sus muertos´” -entendemos que es un tipo de género literario, haciendo eco de un hecho histórico de proporciones insospechables-).

Después del Sexto Sello, aparece un Ángel que tenía el sello del Dios vivo… “Y oí el número de los marcados con el sello. Ciento cuarenta y cuatro mil, sellados de todas, las 12 tribus de Israel…” (Doce es un número comunitario sagrado, perfecto; 1.000 significa muchedumbre: 12x12x1.000 =144.000, símbolo de la comunidad perfecta, -la cuarentena podría ayudarnos a entender este tipo de literatura: hay cuarentenas que duran 2 días, otras 15, otras… La duración no tiene en cuenta los 40 días originales de la cuarentena). Y acto seguido se habla de una muchedumbre inmensa, que nadie podía contar, con vestiduras blancas y palmas en las manos, provenientes de la gran tribulación y que han lavado sus vestidos con la sangre del Cordero. Otra parte de los vencedores.

Llega el último Sello

Y aparece el Séptimo Sello, acompañado de las Trompetas, a cuyos sonidos, cayó pedriscos de fuego y sangre, y la tercera parte de la tierra quedó abrasada, toda yerba quedó abrasada… la tercera parte del mar se convirtió en sangre… Se abrió el pozo del Abismo y subió del pozo una humareda como la de un horno grande; de la humareda aparecieron langostas… cuya apariencia era parecida a caballos… Y tocó el séptimo Ángel y una fuerte voz en el cielo decía: “Ha llegado el reinado, sobre el mundo, de nuestro Señor y su Cristo y reinará por los siglos de los siglos”. Por fin, ¡la victoria de Dios!

Hay que tener mucha, mucha fe en Dios, una vivencia muy íntima de Él para creer que ése, el Corazón de Dios, es el lugar de honor, el lugar de la victoria de todos ellos. Y ese es el mensaje de la literatura apocalíptica.

En tiempos de los apóstoles los cristianos sufrieron persecuciones por los emperadores romanos: conocidas las de Nerón, quien acusó a los cristianos de quemar Roma, Diocleciano… la vida en las catacumbas, el Coliseo. Los cristianos se preguntaban lo que podría significar la promesa de Jesús: “No temáis he vencido al mundo”; y San Juan los anima a no decaer en la fe en medio de todas las persecuciones y martirios. De ahí esa referencia a los 144.000 -diríamos que fue muy tardía la victoria de Dios-.

Se supone que en tiempos de Nerón no llegaban de 200 los cristianos en Roma. La población de Palestina, Babilonia… de los tiempos de los profetas, de hace 3.000 años, los judíos tampoco serían más de 3 millones. En el contexto de esa población, en especial por falta de esa justicia hacia el pobre, la literatura apocalíptica se despachó a gusto.

Actual “Apocalipsis” hecha a nuestra imagen

Con todo el respeto, miedo, incertidumbre, angustia que el coronavirus está creando en el mundo, el Occidental incluido, no está de más que aprovechemos la situación “apocalíptica” que se nos está presentando y la sopesemos en el contexto de la que millones de persona llevan sufriendo los últimos 30 años y más.

Aun sabiendo que nuestra situación social, salubre actual no tiene nada que ver con la del Apocalipsis, queda la curiosidad de la posible analogía entre las dos situaciones: ese, sí, pero no; no, pero sí.

“Apocalipsis de guante blanco”

Sin necesidad de entrar en detalles sobre la situación actual de nuestro planeta, tenemos al menos información, no asimilada, sobre la mala condición del mar en la actualidad que en unos pocos años posiblemente tenga más volumen de plásticos que de peces (según El Apocalipsis, el mar convertido en sangre); el aire polucionado; la próxima escasez de agua; lluvias ácidas; el mensaje de la joven Greta. En varias ocasiones hemos podido leer: si la situación no cambia antes del 2050, nos hallaremos en una condición de no-retorno; también se dice que somos la primera generación capaz de darle la vuelta a esta situación caótica y hacer que la comida llegue a todos, mejorar el clima… Y que si no lo hacemos seremos la última generación sobre la tierra: -“Apocalipsis” de guante blanco-.

Situación de “sálvese quien pueda”

Si las naciones siguen cerrando sus fronteras, confinando a los habitantes en el interior de sus 4 paredes familiares, que para algunas personas pueden ser comparables a las de una prisión, aunque sea prisión de 5 estrellas, pronto los precios de la comida llegarán a alturas insospechadas, como bajo el Tercer Sello de San Juan en su libro.

Con la actual política universal de “sálvese quien pueda”, cerrando las fronteras de nuestras propias “jaulas de oro”, se está preparando a la gente a que vean en el otro un enemigo potencial y si el virus sigue imponiéndose, hasta mis más próximos, esos que llamamos “mis seres queridos”, serán enemigos potenciales; con la excepción de algunos padres, abuelos, anteponiendo la salud de sus hijos, nietos a la de ellos. Ni el haber cerrado las fronteras tendrá sentido alguno.

Preguntas

Ha habido decenas de reuniones de todos los mandatarios mundiales para tomar decisiones sobre los Derechos Humanos; Derecho a la Alimentación; a la Emigración, los Objetivos del Milenio… que pocas veces, si alguna, han tenido seria relevancia ¿No sería una oportunidad única que volvieran a reunirse los actuales mandatarios, con una actitud más humilde, ante un simple virus, en un tipo de mesa redonda y desde la serenidad, se planteen como ir avanzando? ¿No cabría la posibilidad de que laboratorios nacionales que trabajan el tema, en turnos de 24 horas, y estén entre ellos comunicados y todo pequeño avance llegue a todos por igual? ¿O es un privilegio de los laboratorios privados?

Si la población con mayor riesgo somos los que estamos por encima de los 65 años, ¿no cabría la posibilidad de crear una prenda cómoda, siguiendo el ejemplo de los surfistas, que nos aísle de todo posible contacto, y el resto de la población siguiera su curso normal?

“el remedio puede llegar a ser peor que la enfermedad”

Seguro que en el mundo hay suficiente conocimiento, saber hacer, como para enfrentarse a esta pandemia de manera más sencilla y humana. Los ecos que nos llegan de familiares y amigos son muy preocupantes, casi casi, como que el remedio, si no ofrece otra alternativa, pueda llegar a ser peor que la enfermedad. Debe de impresionar ver las calles cogidas por el ejército. A los pocos viandantes solo les queda ir con una campanilla, como cuando se anunciaban los leprosos. Personas sin capacidad de estar 24 horas diarias consigo mismas, encerradas entre sus 4 paredes. Y otros detalles como la economía, los puestos de trabajo ya perdidos…

“180.000 personas mueren diariamente”

Según UNICEF el 13-03-20 los fallecidos, a nivel mundial por el coronavirus eran casi 5.400 y los afectados más de 144.000. Y creo que, a día de hoy 16-03-20 en el Estado Español está entre las 600 muertes, la mayoría por encima de los 80 años y los 8.000 afectados. A día de hoy, 20 de marzo, podríamos añadir 5.000 muertes más.

¿Cómo reaccionaríamos si diariamente alrededor de 180.000 personas murieran debido al coronavirus? Llegaríamos a todo lo que la imaginación pueda dar -imaginación que ahora se nos queda pequeña-.

Lo inhumano de nuestra situación actual es que diariamente mueren esa cantidad de personas -las 180.000-, por falta de una alimentación, medicación y medidas de higiene mínimas; agua potable… y esto no lo debemos a enemigos, ni a Trompetas, Sellos, Jinetes… aquí tenemos el honor de declararla cosecha propia, no algo que se nos ha escapado de las manos. Hasta ahora hemos sido muy selectivos en cerrar las fronteras a los habitantes de muchos países, no así a la riqueza material que espoliamos de sus mismos países. Muchos de ellos son africanos, hijos del Continente más rico de todos en materias primas y otras. Lo malo para ellos -los africanos- es que el hambre no es contagiosa. Si lo fuera como el virus actual, hace tiempo que se le hubiera encontrado la solución. Es triste tener que decir que el hecho de que Occidente esté en el ojo de la tormenta nos tranquiliza: saldrán de la tormenta y África con ellos. Pero las 180.000 personas que mueren diariamente, porque les falta un euro diario para comer y poco más, seguirán siendo ignoradas.

Según UNICEF, “Lavarse las manos con agua y jabón es una de las cosas más baratas y efectivas que se puede hacer para protegerse y proteger a otros contra el coronavirus…” Incluso este paso más básico está simplemente fuera de su alcance. Esta misma semana, el Director del Centro de Salud de Wukro nos ha presentado una solicitud de ayuda para proveer a 500 familias con dos piezas de jabón cada una por alrededor de 450€, así como 120 € para 50 litros de alcohol, también por razones de higiene de manos.

UNICEF, en ese mismo despacho comunicaba que: un total de 3.000 millones de personas, el 40% de la población mundial, no tiene cómo lavarse las manos.  ¿Y esto no es ya en sí una situación apocalíptica?

Horribles datos

Si el coronavirus lleva unos 3 meses atacando a la humanidad y en ese tiempo han muerto las personas arriba indicadas, en ese mismo tiempo, según estadísticas de la ONU por falta de esas necesidades más básicas arriba indicadas, han muerto unas 16.200.000 personas. Con todo, las casi 5.400 personas que han muerto acaparan la total atención, preocupación, programas de seguridad del mundo. Nos siguen preocupando más las casi 5.400 personas. Posiblemente algunos recuerden las caras angustiadas de muchos de nuestros políticos el año 2000 cuando hablando de los Objetivos del Milenio nos hacían ver la obligación que teníamos de apoyar a los más pobres…

Se llegó a oír de un alto mandatario internacional: “si un niño muere de hambre, muere toda la humanidad” -ni titubeó ni se sonrojó-. Su muerte puede ser muy lenta; llegando al estado de que ya no puede comer ni sostener su cabecita, así como para los ancianos que se van consumiendo. Situaciones muy dolorosas, pero a diferencia de las de hoy ahí, en las que nunca faltan ni el abrazo ni el calor humano -lo único que dignifica esas muertes-.

Del Milenio hace ya 20 años y ya años antes del 2000 se hablaba de esas 180.000 muertes, que hay quienes las consideran crímenes contra la humanidad. ¿Muertes? ¿Crímenes?, ¿Y qué? ¡Que más da! Se mueren ellos.

El resultado de esta sencilla multiplicación de: 180.000x365x20=1.314.000.000 muertos ¿no es lo suficientemente apocalíptico? Pero hemos hecho de ella solo una cifra. Las 5.400 del coronavirus son personas con cara e historia, y más personas cuanto más cerca estén de mí que, en definitiva, casi, casi soy la víctima del virus en cuestión que más me preocupa visceralmente, con la excepción arriba indicada.

Se ha oído decir que se trata de un reajuste natural de la Naturaleza preocupada por la sobre abundancia de personas. Posiblemente la Naturaleza esté reajustando de nuevo este crecimiento demográfico y haya decido invitar a los ricos a hacer parte de él. No tiene que ser por qué ser un privilegio de los pobres. A todos nos corresponde ese honor de mantener el equilibrio demográfico.

Dios no lo quiera, pero si esta condición se mantiene en Occidente durante algunos años, estando, hoy por hoy, África casi libre de esta pandemia, comenzaría el éxodo de millones de Occidentales a África. Una estrategia digna de Occidente sería la de mantener África libre del virus, y si llegara el día en que Occidente estuviera fuera de control, así tener un lugar en el que vivir a salvo. Y sabrían cómo mantener todas las fronteras africanas abiertas para estos migrantes de calidad.

No por nada Occidente tiene derecho a eso y a más -y que se enteren los migrantes pobres de ahora y no nos molesten más ¡Allá ellos con sus pateras!

Ángel

Aquestes reflexions del Pare Ángel Olaran les acompanya amb el seu escrit:

A grandes males grandes remedios

Después de la Segunda Guerra Mundial se organizó la ONU y todos los demás departamentos bajo ella, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, Consejo de Seguridad… No faltaba nada para asegurar la paz, la estabilidad, el desarrollo mundial.

La ONU con todo su poder económico no cuenta con un poder CONSTITUCIONAL a nivel mundial que le de poder, por encima del político, militar y otros que puedan existir, para implementar la práctica de la hermandad de la Creación, donde personas, animales, plantas, aguas, aire… formamos una sola familia.

Las instituciones bajo el paraguas de la ONU, con los bancos ya mencionados, UNESCO, UNICEF, la FAO… cuentan con un presupuesto inimaginable para los de a pie.

Graham Hancock

Graham Hancock, en su tiempo miembro de ese gran complejo mundial, el año 1989 publicó “Lords of Poverty” (Lores de la Pobreza), en cuya contraportada escribe: “60.000.000.000 de dólares -traducción personal-: Cada año, las facturas mundiales para toda ayuda oficial las pagan las naciones más ricas. Nosotros, la gente ordinaria que paga los impuestos, contribuimos con una cierta ilusión pensando que el dinero llegará a los más pobres. Pero no es así”. Y ahí se despacha en todas y cada una de las 193 páginas del libro.

Con información, datos oficiales va desgranando el indebido uso de ese dinero, entre personas pagadas, “preparadas”, según él, bastantes de ellas incluso incompetentes, para su distribución, asegurando que, en ocasiones hasta el 90% de esas ayudas queda en el presupuesto de personal de miembros del complejo MADRE desmadrado.

Añado un último un megaproyecto -al menos para nuestro nivel presupuestario- de la ONU: durante los próximos 10 años, comenzando ya por éste, se va a desarrollar el proyecto “Agricultura Familiar”. Hemos pasado ya por “Desarrollo Sostenible”, “Agricultura para el Desarrollo”; los Objetivos del Milenio… Este proyecto comienza ya con grandes reuniones, contra reuniones, reuniones de por si acaso, a nivel internacional…  -no pretendo ser sarcástico- que se llevará el 70% del presupuesto.

Dr. Jean Ziegler

(Un autor muy excepcional para tener en cuenta para intuir, incluso saber, lo que puede pasar al interior de nuestra Institución Madre, el Dr. Jean Ziegler: Relator especial de la ONU para el Derecho a la Alimentación (2000-2008), actualmente vicepresidente del Comité Asesor del Consejo de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas tiene publicados: Los Nuevos Amos del Mundo; El Odio a Occidente; El Imperio de la Vergüenza; Hay que Cambiar el Mundo. Últimamente, a sus 85 años ha publicado otro sobre la migración. Así como varios más, entre ellos, siendo el mismo suizo: Suiza Lava más Blanco).

La Constitución etíope incluye una SOCIEDAD CIVIL apolítica, elegida por el vecindario y entre el vecindario que es la que inspira y decide el uso del presupuesto del año fiscal. No tiene poder para elegir al alcalde, por ejemplo, pero sí para aceptar o rechazar al nombrado por el Partido. Y tiene derecho para echar al alcalde de su puesto, si no anima el desarrollo de la ciudad y mucho más si estuviera involucrado en corrupción. Cuenta con un Parlamento de 220 personas, los arriba elegidos, de las que solo 6 tienen sueldo, dado que están empleados a tiempo completo. Los habitantes de todos los ayuntamientos y similares, por derecho Constitucional, pueden formar ese parlamento. (Allí donde no funcione es por falta de compromiso de los propios habitantes).

Seguro que de este modelo no se podrá hacer un “copiar y pegar”. Pero puede ser una alternativa para que, en nuestro caso, a un nivel mundial, surja una Institución, algo, que esté por encima de los poderes políticos, militares, económicos, religiosos.

Si seguimos con este monopolio actual, al que se ha unido todo el mundo de la informática, con su memoria artificial y otros súper adelantos, podremos salir de este virus, pero posiblemente lo tengamos mucho más difícil con el siguiente.

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