Tigray lucha por reconstruir su futuro en paz

En esta publicación que hemos titulado Tigray lucha por reconstruir su futuro en paz recoge situación de una región marcada por el bloqueo y la amenaza de que un nuevo conflicto pueda estallar. Mogosa se encargó de recoger la información a través de una combinación de observación directa, datos e información recopilada de tres oficinas gubernamentales de Woredas.

Inestabilidad y riesgo de conflicto

La región de Tigray, en el norte de Etiopía, continúa bajo un prolongado bloqueo e inestabilidad. Las tensiones derivan tanto de los desacuerdos internos entre los líderes del Frente Popular de Liberación de Tigray (TPLF) como de la falta de implementación completa del acuerdo de paz de Pretoria por parte del gobierno federal.

A este escenario se suma la reciente aproximación entre el TPLF y el régimen eritreo, una relación que carece de apoyo popular y del gobierno federal de Etiopía y que genera temores de un nuevo estallido bélico. Aunque ambas partes lo niegan y tratan de presentarlo como un simple vínculo en la frontera, este acercamiento alimenta la desconfianza y añade presión a un contexto ya frágil y que podría convertirse en una nueva causa de inicio de guerra por parte del Dr. Abiy Ahmed.

¿Un regreso inevitable a la guerra?

El gobierno interino de Tigray y el TPLF aseguran que no serán ellos quienes inicien un nuevo conflicto, pero exigen con firmeza la plena implementación del acuerdo de paz, incluida la restitución de la integridad territorial de Tigray, en especial la devolución de la Zona Occidental de Tigray. La negativa del gobierno federal a abordar esta demanda, sumada a la presión de miles de desplazados que reclaman volver a sus hogares ejerciendo presión sobre el gobierno interior de Tigray y los líderes del TPLF mediante diversas acciones, incluidas protestas prolongadas, mantiene el ambiente en una tensión insostenible. Por lo tanto, la situación tiene que cambiar considerablemente, de tal modo que obligue a ambas partes a aplicar plenamente el acuerdo de Pretoria para evitar la guerra entre el gobierno federal y los líderes de Tigray.

La región vive atrapada en un escenario de “ni guerra ni paz”, donde cualquier chispa podría reactivar la violencia.

Impacto en la vida cotidiana

Más allá del interés político entre el gobierno federal y el TPLF (centralización del poder frente a federalismo), la población de Tigray soporta una crisis social y económica devastadora. El bloqueo de mercancías provenientes de Addis Abeba y de las regiones vecinas hacia Tigray y prácticamente el corte del suministro de combustible por parte del gobierno federal han paralizado el transporte y el funcionamiento de servicios básicos. Empresas y organizaciones han reducido personal o suspendido actividades, dejando a miles de trabajadores en sus casas sin ingresos ni expectativas.

La incertidumbre ha llevado a muchas familias a acumular alimentos y bienes básicos, mientras aumenta el miedo a un nuevo conflicto.

Consecuencias de un nuevo estallido

Un regreso a la guerra sería una catástrofe total para la población. A las violaciones de derechos humanos y los crímenes de guerra se sumarían la interrupción de servicios vitales como la banca, las telecomunicaciones y la electricidad.

En el pasado, cuando Tigray estuvo sitiado, pacientes con enfermedades crónicas recibían medicinas caducadas o simplemente no tenían acceso a tratamientos, lo que provocó miles de muertes evitables. Hoy, nadie en la región desea revivir ese drama. 600.000 civiles murieron en dos años de guerra en Etiopía.

La juventud sin futuro

El desempleo golpea con especial dureza a los jóvenes. La falta de oportunidades, la reducción de empresas, la imposibilidad de abrir nuevos negocios y la amenaza de una guerra han generado una sensación de desesperanza generalizada.

Esto se refleja en un aumento preocupante de la violencia en las ciudades, la migración irregular —especialmente hacia países árabes— y una ola de suicidios sin precedentes. En una sola semana, tres adolescentes se quitaron la vida en una ciudad de Tigray. En julio de 2025 se registraron ocho suicidios juveniles (cinco en Mekelle y tres en Wukro), algunos de menores de apenas nueve años.

Una sociedad sitiada y con demandas urgentes

La población vive en una situación de semi-asedio. Las familias reclaman alimentos, medicinas y refugio para los desplazados internos. Los estudiantes necesitan materiales educativos y las niñas solicitan kits de dignidad.

La juventud y las madres jóvenes requieren apoyo psicosocial, capacitación en oficios y pequeñas ayudas económicas que les permitan iniciar proyectos de vida. Sin estas alternativas, la región corre el riesgo de perder a toda una generación, empujada a la migración forzada, la delincuencia o la prostitución, con el consiguiente aumento de enfermedades como el VIH.

La migración forzada: una tragedia anunciada

La llamada “migración riesgosa Hadegegna Sdet” se ha convertido en una dolorosa realidad. Centenares de etíopes, movidos por la desesperación, intentan llegar a Arabia Saudita atravesando las rutas mortales de Yemen.

El pasado 3 de agosto de 2025, la muerte de 68 migrantes etíopes conmocionó a todo el país. No es un hecho aislado: los conflictos constantes en Etiopía siguen empujando a los jóvenes a arriesgar sus vidas en busca de un futuro más seguro.

Una región en un círculo vicioso de violencia

Millones de personas han sido desplazadas, miles de mujeres y niñas han sufrido violencia sexual extrema y centenas de miles de vidas se han perdido desde el inicio de la guerra en 2020. La inseguridad, los secuestros y los asesinatos mantienen a la población en un estado de miedo permanente.

La situación de Tigray exige respuestas inmediatas y coordinadas: evitar un nuevo conflicto, garantizar la ayuda humanitaria y abrir oportunidades de futuro para una sociedad que, pese a todo, sigue luchando por sobrevivir.

Tu ayuda puede marcar la diferencia

En la Fundació CIS Ángel Olaran trabajamos cada día para estar al lado de la población más vulnerable de Tigray, especialmente en Wukro, donde la situación humanitaria es crítica. Con tu apoyo podemos proporcionar alimentos, medicinas, acceso a la educación y esperanza a familias que lo han perdido todo.

👉🏽 Tu donación no es solo una ayuda material: es un gesto de solidaridad que salva vidas y devuelve dignidad. ¡Haz un donativo!

Testimonio de esperanza y preocupación de Ángel Olaran

👉🏽 Lee también el testimonio de Ángel Olaran, misionero en Wukro, que comparte su visión sobre el presente y el futuro de Tigray: “Espero que digamos nunca más a una guerra entre hermanos”.

Mapa administrativo de Tigray según los límites constitucionales de Etiopía. No refleja el control territorial de facto actual derivado del conflicto armado (2020–2022) ni las disputas vigentes. Con licencia CC BY 4.0. Autor: Sofie Annys (a través de Zenodo / Wikimedia Commons). (29 de junio de 2024).

Fuente: “A Chronicle of the Tigray Tragedy (2020-2024)”, Jan Nyssen.

Mapa de la Guerra Civil de Etiopía (2020-presente). Todo el crédito es para Ethiopia Map’s (18 de enero de 2025).

Fuente: Guerra Civil de Etiopía (2020-presente).

Acuerdo de Pretoria

El acuerdo de paz Etiopía–Tigray, también llamado Acuerdo de Pretoria o Acuerdo de Cesación de Hostilidades (CoHA), es un tratado de paz entre el gobierno de Etiopía y el Frente Popular de Liberación de Tigray (TPLF), firmado el 2 de noviembre de 2022, en el que ambas partes acordaron una “cesación permanente de las hostilidades” para poner fin a la guerra de Tigray. El acuerdo entró en vigor al día siguiente, el 3 de noviembre, coincidiendo con el segundo aniversario de la guerra.

Fuente: Acuerdo de Pretoria (inglès)

El misionero Ángel Olaran, el 8 de octubre de 2023, escribía sobre los desafíos persistentes en la implementación de los Acuerdos de Paz de Pretoria en Tigray: Un año después.

Recordando el bloqueo etíope de Tigray

Durante el conflicto etíope de 2020 a 2022, la región del norte de Etiopía ya sufrió una situación dramática. Si lo deseas, puedes recuperar nuestra publicación del 14 de noviembre de 2022 en la que Hidat Hagos denuncia los estragos del bloqueo etíope de Tigray. La activista vino para conocer in situ nuestra Fundación y participar en la XIII Velada Solidaria Ángel Olaran, en el marco de la ceremonia de entrega de los VIII Reconocimientos Alma. Durante aquellos días, además de intervenir en la Velada para hablar de la esperanza de paz en Tigray y de su colaboración con el CIS Ángel Olaran para ayudar a esa zona de África, fue entrevistada en Lleida TV y TV3.

Con la colaboración de