Maider Arostegi denuncia la situación del Tigray en los VI Reconeixements Ànima

La integradora social Maider Arostegi denuncia la situación del Tigray en los VI Reconeixements Ànima celebrados a principios de diciembre en un acto en el Teatre L’Amistat de Mollerussa. Maider, transmitió su emoción y sentimientos al hablar del programa de educación y desarrollo de niños y niñas con discapacidad intelectual que llevaba a cabo cuando estalló el conflicto bélico en Tigray y animó a seguir dando apoyo a la labor de Ángel Olaran.

Intervención de Maider Arostegi en los VI Reconeixements Ànima

A continuación, publicamos las palabras que pronunció Maider Arostegi en la entrega del ÀNIMA ABBA MELAKU a la ganadora Amina Hussein en los VI Reconeixements Ànima del 3 de diciembre de 2021.

Arratsaldeon,

Bona tarda,

Muchas gracias por ofrecerme esta oportunidad para contar y dar voz a todas las personas del Tigray que no pueden denunciar el sufrimiento que están viviendo y que están luchando por una vida digna.

También sumarme a la causa de Amina Hussein en la defensa de los derechos de las mujeres.

He visitado la región de Tigray, en el norte de Etiopía, varias veces, siempre de la mano de Ángel Olaran. En el 2020 decidí dejar mi trabajo y quedarme allí.

Mi idea era, y sigue siendo, crear un aula de atención y desarrollo para niños y niñas con discapacidad intelectual. Tuve el apoyo de Ángel Olaran y comencé el programa.

Quiero denunciar la situación que vive la población del Tigray hoy.

Se ha cumplido un año desde que el primer ministro de Etiopía y ganador del Premio Nobel de la Paz, Aby Ahmed, declaraba la guerra al gobierno del Tigray.

Aquella noche en Wukro, cambió mi vida y la de todas las personas que viven en esa región. No era consciente y nunca imaginé el miedo y el dolor que íbamos a sufrir a partir de ese día.

“Estamos en guerra”.

La escalada bélica se intensificó con ataques por aire y tierra.

Bombardearon Wukro durante días cuando en la ciudad sólo estábamos la población civil, sin la presencia del ejército de Tigray.

Durante cinco días murieron centenares de persona y muchas otras quedaron heridas. Yo tuve suerte y estoy bien.

A continuación, llegó la ocupación del Ejército etíope, del ejército eritreo y del ejército regional de Amhara. Entonces comenzó la violencia desatada contra el pueblo de Tigray.

Los soldados eritreos se movían por la ciudad y saqueaban casas, edificios públicos, quemaron cultivos y mataron animales.

Mataron personas inocentes en las calles, escuchaba el estallido de disparos.

Quitaron la vida a Brehatne, un niño de dieciséis años, huérfano. Estaba dentro del programa de Abba Melaku. Un buen chico que cuidaba de su hermano de doce años y con mucha energía y fuerza para salir adelante. A pesar de la vida y experiencias que había vivido y de su enfermedad, siempre sonriente y sin ápice de rabia.

Violaron a muchas niñas, jóvenes, ancianas e incluso a religiosas católicas de la congregación en Wukro. Atrocidades y violencia de género, generalizada y sistemática.

Los gobiernos de Etiopía, Eritrea y la milicia regional de Amhara cometieron múltiples formas de violencia de derechos humanos. Ya han identificado 160 masacres.

La situación en Tigray es desoladora. No hay agua potable, no hay comunicación, no hay electricidad y los bancos permanecen cerrados.

En la actualidad, organizaciones cívicas e intelectuales africanos hacen un llamamiento para prevenir el genocidio.

La población civil está sufriendo, la desnutrición está provocando muertes.

Se está utilizando el hambre como arma de guerra contra la población.

Tengo una gran familia en Wukro. Para mí fue muy duro tener que irme. Mi deseo es regresar allí cuando el gobierno de Etiopía me lo permita. Tigray está sitiado por parte del gobierno central y no se puede entrar. No les llegan ni alimento, ni medicinas, ni combustible.

Físicamente estoy aquí, pero mi cabeza y mi alma están en Wukro.

Espero el día que pueda regresar encontrarlos y si no es así, puedan tener una buena vida, sin traumas, digna y segura.

En Wukro, me enseñaron y comprendí lo que es la alegría, la celebración de la vida por la vida misma, el sentido de pequeñez y la importancia del momento presente.

Para ellos, el futuro es siempre incierto. Para todos, la vida es hoy.

Tengo mucha fuerza y energía para seguir luchando y para seguir ayudando a personas que lo necesitan.

Me ha faltado tiempo para contar todo lo que hubiera deseado explicar.

Os invito a visitar la página web de la Fundació.

Estoy segura de que todos los que estáis aquí tenéis el ‘ÀNIMA’ solidaria y os animo a que sigáis apoyando, como hasta ahora, la labor de Ángel Olaran.

Os vamos a seguir necesitando, ahora más que nunca.

Mila esker,

Moltes gràcies,

Yekanele

Ver aquí la intervención de Maider, a partir del minuto 20:

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