Ángel Olaran se siente apoyado con su llegada a Wukro

El misionero vasco Ángel Olaran se siente apoyado con su llegada a Wukro, a Tigray. A pesar de la situación conflictiva de Etiopía, el padre Olaran siempre ha tenido en su cabeza conseguir su objetivo de regresar a Wukro. Así nos lo ha explicado con su escrito que publicamos a continuación:

Próxima llegada a Wukro

Hace un par de días me llamó una persona amiga, comentándome su temor a que me ocurriera algo malo, uniéndose al sentir de algunas más.

Nunca pensé en eso; solo que volvía a estar con ellos.

Al comenzar a pensar en que algo malo me podría ocurrir, como delante de un muro, me encontré con aquellos soldados jóvenes que, por los años 90 llevaba al centro de rehabilitación en Makelle, donde se les atendía para ponerles una prótesis en las piernas que perdieron en la guerra que acabó el año 1991. Resultaba reconfortante verlos empeñados en dar los primeros pasos sin apoyo alguno. Otros jóvenes, todos entre los 20 y 40 años, sin un brazo. Nunca vi una cara amargada, ni oí reproche alguno contra alguien o algo.

Pensando en que algo del estilo pudiera ocurrirme, solamente espero poder tener la integridad de aquellos jóvenes, hoy ya abuelos algunos de ellos, y lo pueda asimilar para seguir creciendo.

Dejé bastante “asignaturas” pendientes: Raki y Miriam, dos “nietas mías” de meses que estando aún en los brazos de sus madres, su rechazo nada más verme, era frontal, a pesar de los esfuerzos de sus madres de acariciar mi mano, acercándola a las de las niñas, con sus miradas de reojo, sin perder las de sus madres. . . hasta la tímida puesta de sus manos en la mía. . . hasta que ya, dejando a sus madres corrían a abrazarme. De ello hace ya 15 meses. Pienso en nuestras reacciones al vernos.

Y personas ancianas que posiblemente ya no estén. Y otras que están cargadas de nietos/as y algún biznieto. A uno de ellos, también “biznieto” mío, lo dejé con apenas 3 meses con su madre –maestra de apenas 17 años– cada uno con su propia historia. Bonita la de niño que comenzaba a sostener su mirada con la nuestra, y cuando la bordaba con una sonrisa era de 100.  Su madre que a los 16 siendo una jovencita apenas articulaba algo sensato, ya estando embarazada y mucho más de madre, te miraba a los ojos con mirada adulta, de las que da seguridad. También para ella, la suya de ahora, es el comienzo de una historia nueva. Su “otra historia” comenzó teniendo ella 2 años, al quedarse huérfana, a cargo de sus 3 hermanos, teniendo al mayor 13 años. . .

Captar las miradas de tantas personas con las que durante esta ausencia he conseguido comunicarme. Personas que nunca han expresado rencor ni se han hundido en su angustia, transmitiendo un mensaje de serenidad: “estamos bien” – incluso, “muy bien”.

Que como decían: cuando llegan personas desplazadas compartimos con ellas lo que no nos llega para nosotros. Y cuando no había un trozo de injera (pan), siempre había un abrazo, un lugar donde sentarse. Una vivencia al nivel del ser que no la conoceremos los ricos.

Y por medio hay árboles, patatas, hospitales destrozados. . .

Sé que Dios atemorizado, dolorido, horrorizado bajo ruinas humanas y materiales, espera una mirada amiga, una mano compasiva: “Lo que hicisteis a uno de estos pequeños me lo hicisteis a mí”

Dios mostró su poder Todopoderoso en la Cruz: ese trono que lo mantuvo erguido, coronado de espinas. En esa persona elevada en la cruz, se culminó el plan diseñado al último detalle, bajo el árbol del paraíso: Una persona, de naturaleza verdaderamente humana y verdaderamente divina: hombre y Dios, en un abrazo íntimo: el hombre en esa persona ofreciéndose por la Humanidad y Dios, en la misma persona, abrazando la Humanidad en ese hombre, el primogénito.

Habiéndonos dejado una ley nueva: amaos los unos a los otros, materializada en el lavamiento de los pies y en un Pan que se Rompe – además del mundo como tarea.

Teniendo como testigo el corazón traspasado por la lanza del amor de su aturdida madre apoyando la cruz, clavada en las entrañas de la Madre Tierra.

La fuerza del Todopoderoso bautizada con las lágrimas del inocente aplastado por la fuerza del orgullo.

Dios mediante, el próximo día 11 (refiriéndose al día de hoy de enero) espero llegar a Wukro.

Si la situación no cambia, al menos por ahora, la comunicación será más limitada, pero podremos seguir en contacto.

Sé que voy arropado por mucha de vuestra energía positiva, buenos deseos y oraciones. Muchas gracias por vuestro apoyo.

Ángel

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